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No son pocos los que por falta de compañía desechan la idea de realizar por primera vez el Camino de Santiago y es a ellos a los que me dirijo con esta entrada.

En mi opinión están en un error, he tenido la oportunidad de realizarlo acompañado y sinceramente prefiero hacerlo en solitario, son varios los motivos los que me impulsan a ello y que a continuación paso a enumerar.

En primer lugar tengo que deciros que en el Camino jamás os encontraréis solos si así lo queréis, ya que reina un ambiente de compañerismo que probablemente no imaginaríais en vuestra vida habitual, os encontraréis compañeros de Camino casi sin querer que con su experiencia de otros caminos te ayudarán en lo posible simplemente con comentarles los «problemillas» que te pueden ir surgiendo en su recorrido. En el camino no existen las clases sociales o los estatus personales que tan acostumbrados nos tienen en nuestra vida cotidiana, EN EL CAMINO SOMOS TODOS IGUALES y el «hoy por ti, mañana por mi» es una regla no escrita que os aseguro tendréis la oportunidad de comprobar desde el primer paso.

Otro de los motivos por los que no me gusta hacerlo acompañado es por el hermetismo que provoca hacerlo en grupo, máxime si son amistades de vuestro entorno habitual, perderéis la oportunidad de convivir con personas de otros países y otras culturas que añaden un valor añadido a una de las mejores experiencias de vuestra vida, ir con amigos de vuestro entorno puede convertir esa experiencia en una romería o lo que es peor, en una pesadilla.

Por último el Camino nos ofrece una oportunidad única de reflexionar sin ningún tipo de contaminantes, el simple sonido de los pájaros en la naturaleza te puede sumergir durante horas en un estado de reflexión profunda difícilmente igualaba en otro entorno.

Os animo a todos los que aún no habéis experimentado la maravilla del Camino a que no busquéis excusas, os cambiará la vida y seguramente repetiréis.

¡BUEN CAMINO! peregrinos.

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