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Pocos podían imaginar, allá por el siglo XI cuando se inició su construcción, que la catedral de Santiago acabaría atrayendo cada año a decenas de miles de peregrinos. Pero lo cierto es que las cifras no dejan de incrementarse año tras año. Hacer el famoso camino ha ido, así, convirtiéndose en una práctica que trasciende de lo religioso y que aglomera a personas de todos los lugares y con inquietudes diferentes. Los conocidos peregrinos comienzan a dar sus primeros pasos por motivos diversos: motivaciones espirituales, amor por el deporte, la naturaleza, las relaciones sociales o las ganas de vivir una experiencia diferente: bien en solitario, o bien en grupo. A todo esto se le añade que tampoco se necesitan grandes medios económicos para realizarlo, los albergues para pernoctar suelen ser bastante baratos y en cuanto al material, solo es necesario invertir un poco más de dinero en unas botas que nos protejan de la lluvia y que sean cómodas y una buena mochila para realizar el camino.

Así mismo, en la actualidad están en activo una decena de “Caminos” que trazan su ruta desde puntos diferentes y que confluyen al menos en su llegada a la ciudad. Entre los más conocidos se encuentra el más realizado, el Camino Francés, seguido del Camino Portugués, el Camino del Norte, el Camino Primitivo, el Camino Inglés, el Camino Portugués de la Costa, la Vía de la Plata, el Camino de Invierno, entre otros.

El 2018: un nuevo record para el Camino

A espera de que se conozcan las cifras relativas al 2019, el pasado año 2018 supuso de nuevo un incremento en la afluencia de peregrinos respecto a los años anteriores. En concreto, según los datos facilitados por la Oficina del Peregrino, un total de 327.378 personas realizaron el camino entre enero y diciembre. Esta cifra supone un incremento de más de 26.300 peregrinos que llegaron al Obradoiro en 2017 (cuando la cifra se situó en los 301.036) y de más de 49.500 personas respecto a 2016 (año en el que el número de peregrinos se situó en los 277.854). Los datos se muestran así favorables para la popularidad tanto de la ciudad de destino, Santiago, como del propio camino y la historia del apóstol Santiago, patrón de la capital.

Si desglosamos los datos más actualizados, en 2018 la mayoría de las personas que realizaron el Camino fueron mujeres, aunque las cifras relativas al sexo se revelan de manera bastante igualitaria. Ellas han supuesto el 50,35% del total de peregrinos y ellos el 49,75%. En cuanto al medio elegido, hacer el Camino a pie sigue siendo la vía elegida por la mayoría de peregrinos, lo cual hace que las botas que los han ayudado a llegar sigan siendo la imagen escogida por muchos para representar su superación en las redes sociales. Así mismo, en 2018 hubo otros métodos para hacer el Camino que también estuvieron presentes. La bicicleta (20787 peronas), el caballo (318 personas), la vela (130 personas) o la silla de ruedas (79) son opciones cada vez con mayor presencia y visibilidad. Por otra parte, entre el intervalo entre los 30 y los 60 años recoge el groso de las edades de los peregrinos.

¿Por qué consigue tantos seguidores el Camino?

Ante tal incremento de las cifras y de la diversidad que han ido presentando años tras año en cuanto a factores como el método elegido o la ruta escogida, cabe preguntarse: ¿Cuál es la clave del éxito del Camino? ¿Por qué cada año más personas deciden realizarlo? Aunque se trata de preguntas que no tienen una única respuesta, sino que además esta varía en función de cada caso, sí que podemos predecir una serie de elementos que han, de alguna manera, “puesto de moda” el Camino, convirtiéndolo en una experiencia muy apetecible para muchos:

  • El contacto con la naturaleza: es para muchos la mejor manera de pasar unos días de vacaciones y, en ese sentido, el Camino se presenta como una opción ideal, sea cual sea la ruta que elijamos.
  • La creación de redes y relaciones sociales: si hay un elemento que cualquiera que haya hecho el Camino resalta, es la posibilidad de entrar en contacto con personas de otros lugares que se convierten en compañeros de viaje. El Camino se convierte así en un espacio de tránsito y de interculturalidad, ideal para crear vínculos y amistades.
  • La curiosidad por conocer otros lugares: cualquiera de las rutas del Camino conlleva paradas en diferentes puntos de la geografía y el descubrimiento de otras tantas que lo atraviesan. Para muchos es la ocasión ideal para descubrir nuevos parajes y poblaciones.
  • Una práctica divertida y sana: tanto si se viaja en grupo, como en familia, el Camino se presenta para quienes lo realizan como una aventura, una experiencia diferente que además está asociada con hábitos de vida saludables.
  • La consecución de logros y objetivos: hacer el Camino implica la proposición de objetivos que implican concentración y esfuerzo, pero también una buena recompensa. La satisfacción y la sensación experimentada al llegar al Monte do Gozo y a la Plaza del Obradoiro es uno de los aspectos más reseñables por los peregrinos.

 

Fuente El Correo Gallego

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